LA LIBREA

La Librea de Valle de Guerra es una esta de celebración de raíces religiosos-populares para exaltar a los soldados canarios que, al mando del capitán Francisco Díaz Pimienta, lucharon en la histórica Batalla de Lepanto [1571] y en honor a la Virgen del Rosario a quien la tradición atribuye su intersección en la victoria de los cristianos frente a los turcos.

Los orígenes de La Librea de Valle de Guerra, presumiblemente, se remonten a 1615, coincidiendo con la fundación de la ermita para una doble advocación: la del Santo y Dulce Nombre de Jesús y de la Virgen del Rosario, a propuesta del matrimonio formado por doña Inés de Castilla y don García Fernández de Valcárcel. Se ha celebrado de manera casi ininterrumpida desde 1615 hasta 1971 siguiendo la estructura primitiva de desde los de barcos y milicias popular a ritmo de tambor, la pandorga, las loas, y diálogos entre el turco y el cris ano, rezos al Rosario y exhibiciones pirotécnicas.

La recreación de la Batalla de Lepanto comienza con una obertura musical para, a continuación, pasarse a relatar la inquietud vivida en los palacios de gobierno de los países europeos antes las noticias que llegan de Turquía describiendo al rearme de la naval turcas y las intenciones de invadir Chipre. Todo ello acontece en un gran escenario que recrea el ambiente en las cortes cristianas y turcas así como, la inicia va va cana de convencer al Rey de España y el Dux de Venecia para, junto al Papa formar una Liga Común que hiciera presión al turco.

La batalla se produce y mientras tanto, heridos y valientes, aparecen en escena desplegando sus mejores gallardías, plegarias y miserias. El enfrentamiento entre los jefes de las flotas en guerra acaba con la caída de Alí- Bajá herido, su reconocimiento de la derrota, la exaltación del su rival, las fortuna Divina Providencia para los cristianos y la muerte.

La victoria de los cristianos no va acompañada de gritos estentóreos, ni descalificaciones para los vencidos, sino bien al contrario, recogen los heridos, curan sus heridas y los ofrecen como personas de bien a la Virgen del Rosario.

Cada año se involucran en La Librea unas 250 personas, de las cuales cerca de 80 se meten en la piel de diversos personajes. En cada edición acuden unas 3.000 personas a ver la escenificación del auto, en una comarca donde hay empadronados 6.056 habitantes.